En realidad lo que ya no queda de ellos, salvo trozos de ladrillos esparcidos por el suelo.
El mismo suelo que pisó Clint Eastwood, los mismos árboles detrás de los que meaba mientras pensaba "¿Qué coño hago aquí, en el culo del mundo?".
En Hoyo de Manzanares, a 35 kilómetros de Madrid.
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