domingo, 30 de mayo de 2010

Pánico en el Transiberiano

Sabido es mi interés por el mundo ferroviario. Por eso cuando los trenes y el cine se juntan no me puedo resistir. Así sucedió hace años cuando, en un programa de la filmoteca, anunciaron la proyección de “Pánico en el Transiberiano”. Si a eso añadimos que es una producción española de 1972, con Christopher Lee, Peter Cushing, Telly Savalas y Silvia Tortosa en el reparto, mi estado pasó a ser de auténtico júbilo.

A principios del siglo XX, el Profesor Alexander Saxton (Christopher Lee) halla en Siberia los restos congelados de un homínido prehistórico. En su regreso a Londres decide viajar en el legendario tren, donde se cruzará con su colega y rival el Doctor Wells (Peter Cushing), una pareja de condes rusos, un monje fanático, una bella espía y un peligroso policía ruso.

Empieza la fiesta.

Dentro del homínido se encuentra dormido y congelado un ente que, al chacachá del tren, despierta y procede a poseer el cuerpo de un infeliz que pasaba por allí. Se suceden una serie de asesinatos, investigaciones, conspiraciones políticas y diálogos míticos: “Puede que uno de ustedes dos sea el monstruo” inquiere el inspector Mirov a Lee y Cushing. “¿Nosotros? Imposible, somos ingleses”.

La segunda mitad de la película reserva su aparición a la estrella invitada: el Capitán Kazan, un cosaco bebedor, xenófobo, mujeriego, sarcástico y violento, interpretado por un grandísimo Telly Savalas, que se lo pasa pipa convirtiendo a su personaje en la estrella de la función. Pero nuestro ente favorito sigue allí. Por fin, gracias a un experimento sin igual, uno de los pasajeros descubre que la extraña criatura es, en realidad, un extraterrestre atrapado en la Tierra desde la época de los dinosaurios. La criatura trata de escapar, convirtiendo a los cosacos en un ejercito de zombies, a los que habrán de hacer frente nuestros dos héroes, de los que nos habíamos olvidado.

Se que contado así puede parecer un sindios, pero muy al contrario. Su director; Eugenio Martín, con un bagaje de spaghetti westerns de calidad y “La vida sigue Igual” (starring Julio Iglesias as Himself), imprime coherencia a este aparente desaguisado, logrando no solo un producto digno. “Pánico en el Transiberiano” emula las producciones de la Hammer, contando con sus dos actores mas carismáticos, y llega por momentos a superar a algunas de ellas. Tiene, además, una ambientación y unos efectos especiales que, aunque hoy obsoletos, son mas que correctos para la época. Y si, es la mejor película de la historia del fantaterror español. Por cierto, que el difunto Paul Naschy la odiaba. ¿Envidia? Algo de eso había.

viernes, 21 de mayo de 2010

Otras 4 series que también pudieron ser...

...PERO TAMPOCO.

Segunda parte del anterior post. En esta ocasión las series a tratar se encuentran, al menos por mi parte, en una nebulosa de mi cerebro. Las recuerdo, si, pero débilmente. Aún así, la sensación de disfrute y diversión que experimentaba con alguna de ellas, aún permanece.

Las desventuras del Sheriff Lobo (1979 – 1980) 38 Episodios

Comedia policíaca que fue un spin-off de “Billie Joe y su mono”, a su vez versión de la película de Clint Eastwood “Duro de Pelar” (la del orangután). Mezcla de parodia de serie policial y película de coches de Burt Reynolds. El Sheriff Lobo es un tipo corrupto e incompetente que, incomprensiblemente, acaba haciendo lo correcto sin proponérselo. Esas cosas pseudomoralistas de la tele. En 2002 fue incluida en el puesto 36 de los 50 peores programas de la historia de la televisión norteamericana.

Los cuentos del Mono de Oro (1982) 22 Episodios

Inspirándose en, la entonces reciente, “En busca del Arca Perdida”(1981), esta serie, ambientada en los años 30, recrea las aventuras de Jake Cutter, un piloto de hidroavión que junto a su mecánico y su perro tuerto viven una serie de aventuras en la polinesia francesa. Otros personajes que andaban por allí eran el carismático dueño del “Monkey Bar”, la cantante, en realidad espía americana , el espía alemán que se hace pasar por cura, y una banda de contrabandistas y samuráis liderada por una princesa. Las historias mezclaban búsqueda de tesoros, rescates clásicos y lucha contra los nazis.


Traedlos Vivos (1982) 18 Episodios

Las aventuras del cazador, Frank Buck que, en un ejercicio de ecologismo sin precedentes para la época en que se mueve, se dedica exclusivamente a capturar animales vivos. También ambientada en los años 30, en Singapur. Nuestro héroe, que reside en un hotel de lujo, se enfrenta a peligros tales como espías, cazadores furtivos y delincuentes de todo pelaje y condición, y algún que otro nazi. ¿Alguien dijo Indiana Jones? Protagonizada por Bruce Boxleitner (Tron). No dejéis de ver el video de los créditos, donde todos los personajes miran y sonríen a la cámara. Impagable.

Chocky (1984) 6 Episodios

Larga es ya, la tradición de las series británicas de ciencia ficción, en todas sus vertientes: “Doctor Who”, “Torchwood”, “Enano Rojo”, “Max Headroom” o “Guía del autostopista galáctico”. “Chocky” fue otro intento. Basada en la novela homónima de John Wyndham. El problema residía en que estaba orientada hacia el público infantil, pero resultaba, o demasiado densa, o demasiado extraña. La historia: Mathew es un (grimoso) niño de 6 años que entra en contacto con una criatura extraterrestre; una extraña luz que solo él puede ver. Todo esto provoca que la relación con sus padres y el mundo resulte… complicada. ¿Estaba acaso hablando sobre esquizofrenia infantil? Como digo, demasiado extraña.



sábado, 15 de mayo de 2010

4 Series que pudieron ser...

... PERO NO

No, no es “El Equipo A” otra vez. No es la enésima revisitación de “MacGiver”. “El coche fantástico” ya apesta. Ni siquiera se trata de comentar que graciosa era “El gran héroe americano”. En esta ocasión vamos a hablar de grandes series de acción de los 80 de efímero éxito… o fracaso, y que en su mayoría solo duraron una temporada. Nótese que las cuatro se rigen, mas o menos, por el mismo patrón en lo que a personajes se refiere: Prota, compañero relativamente gracioso, mentor y/o policía que les persigue, y la tía, casi siempre secretaria portapapeles en una oficina.

Automan (1983) 13 Episodios


La sombra de “Tron” es alargada. Así lo prueba esta serie sobre un policía experto que te cagas en informática, creador de un programa que lucha contra la delincuencia capaz de autogenerarse en el mundo real en forma de holograma (el tal automan) con la posibilidad de transformarse en coche o helicóptero o lo que sea menester. Rigor científico ante todo.” Automan” fue una fallida producción de Glenn A. Larson, creador de “El coche fantástico”, “Magnum”, la “Galactica” original, y productor de la nueva, remozada y absolutamente genial “Battlestar Galactica”, quien no la haya visto que deje de leer y se ponga a ello.

El trueno azul (1984) 11 Episodios


Basada en la película del año anterior dirigida por John Badham, protagonizada por el gran Roy Scheider y Malcolm McDovell de malo. Una de las mejores pelis de acción de los 80. La serie renuncia a los componentes mas, digamos, oscuros de su predecesora, y se centra en una acción mas chusca y un humor mucho mas correcto. Entre sus protagonistas Bubba Smith; Hightower en “Loca academia de Policía”, y Dana Carvey; compañero de Mike Myers en “El mundo de Wayne”.


Lobo del Aire. Airwolf. (1984 – 1986) 56 Episodios


Parece que 1984 fue el año de los helicópteros. Esta serie tuvo mas éxito, así lo prueban sus tres temporadas. Viene a ser lo mismo de antes. Un superhelicóptero, un piloto actuando al margen de los conductos oficiales, en busca de su hermano desaparecido en Vietnam, una organización secreta, misiones suicidas y peligrosas, y Ernest Borgnine, añorando los felices días de “Grupo Salvaje”. Quizás sea mas recordada por la música de los títulos de crédito, al menos yo la recordaba por eso.

El Halcón Callejero (1985) 13 Episodios


Probablemente mas exitosa en España que en su país de origen. Su protagonista Rex Smith, ¿es posible que alguien se llame así?, fue durante un tiempo chico de carpeta, rivalizando en belleza y prestancia con Rick Astley o Don Johnson. La serie era como el coche fantástico con una moto. Pero clavao. Policía bajo una nueva identidad que trabaja con una organización secreta (otra) desfaciendo entuertos con su amoto. ¡¡Valgame el payo!!

www.elmarginado.com

viernes, 7 de mayo de 2010

Supersonic Man

VUELVE EL HOMBRE... SUPERSÓNICO, CLARO

En el año 1979 de nuestra era, tras el triunfo apabullante de dos películas; “Superman” y “La Guerra de las Galaxias”, en un pintoresco país del sur de Europa alguien decide, así, de buenas a primeras, fusionar ambos éxitos en un nuevo y rocambolesco producto, para goce y disfrute de niños y mayores around the world. De este modo nace la que estaba llamada a convertirse en la gran superproducción española del año. Esta es su historia. 

Decidido a petar las taquillas, el director y productor Juan Piquer Simón, acreditado en ocasiones como J P Simon (pronunciese Yei Pi Saimon), pone en marcha su nueva criatura, a rebufo del éxito internacional del Hombre de Acero. La película, con un presupuesto muy por encima de lo habitual en el cine español de entonces, inicia su rodaje, con localizaciones en Alicante, Madrid y Nueva York, empleando para ello técnicas novedosas en España en ese momento, como el “front projection”.

La aventura comienza.

Debido a que los hombres del planeta Tierra “empiezan a utilizar peligrosamente su inteligencia” (Mejor eso que no usarla, creo yo… ¿o es lo que tiene la inteligencia?) un indeterminado organismo oficial de la galaxia de vaya usté a saber donde, envía a Kronos, uno de sus mejores hombres (suponemos) como medida preventiva, que parte hacia la Tierra al ritmo de la mejor música disco del momento.

Una vez aquí adquiere forma de actor porno de los 70 para pasar desapercibido (esto es una apreciación personal), y habrá de enfrentarse al perverso Doctor Gluck, que pretende dominar el mundo o algo así. Para lograr sus objetivos ha secuestrado al típico científico mayor que ya debería estar jubilado y cobrando una pensión. Su joven hija parte en su busca y así se cruza con nuestro héroe, que deberá enfrentarse a una serie de esbirros (Quique Camoiras entre ellos), una pelea de bar, un cuadriculado robot invencible y unas cuantas maquetas. El resultado os lo podéis imaginar.

Se trata, en definitiva, de un intento loable de dotar al cine español de entidad propia como producto de entretenimiento, y la verdad es que lo consigue, porque, otra cosa no, pero divertida es un rato. Fue un éxito de taquilla en su momento y hasta llegó a generar una serie de comics.

Maravillosamente ridícula, escandalosamente pulp. Pocas películas he visto que superen su nivel de divertimento sin complejos. Recomendable su visionado después de una sesión de Michael Haneke. Por cierto, “La Cinta Blanca” peliculón… también.

Supersonic Man… I Wanna Be.

www.el marginado.com


viernes, 30 de abril de 2010

Bruce Spence es DIOS

COMO MÍNIMO

Me parece sencillamente inconcebible que este señor haya pasado inadvertido a los astutos y escrupulosos ojos de miles, e incluso cientos, de frikis, fans, seguidores, admiradores y/o interesados en ciertas sagas cinematográficas que comentaré a continuación.

Bruce Spence nació en Auckland (Nueva Zelanda) en 1945 y mide 2 metros. La verdad es que no hay muchos mas datos destacables de su biografía. Pero lo que mas llama la atención es que el bueno de Bruce ha participado, no en una, ni dos, ni siquiera tres o incluso cuatro, si no en cinco sagas cinematográficas. 5, señores míos.

Durante años fue conocido y recordado por dar vida al Capitán Gyro en “Mad Max 2”. Repetiría en “Mad Max 3. Mas allá de la cúpula del trueno” interpretando a otro personaje: Jedediah el piloto. Hace años, al verlas, pensé que era el mismo personaje, pero no. Sin embargo el actor si era el mismo. Nunca lo entendí. Con el tiempo me he dado cuenta de que Bruce, seguramente, sea uno de esos grandes actores con los que da gusto trabajar. No causa problemas, te ayuda, te aporta y siempre está dispuesto a llegar a donde haga falta, sin protestas ni divismos. Alguien que garantiza un trabajo bien hecho. ¿Quién no querría repetir con él? Bravo Bruce.


Siguió durante años su carrera en cine, teatro y televisión en Australia y Nueva Zelanda, destacando por ejemplo “Dark City”. Pero, hete aquí, que a principios del siglo XXI los ejecutivos de Hollywood decidieron que les salía mucho mas barato rodar sus grandes producciones en las antípodas. Así, en 2003 participa en: “Matrix Revolutions” interpretado al “hombre del tren” y en “El Señor de los anillos. El retorno del Rey” donde daba vida a la Boca de Sauron, aunque en este caso solo aparece en la versión extendida en DVD.

En 2005 George Lucas requiere su presencia para el Episodio III de Star Wars, haciendo de Tion Medon, que… bueno, es un bicho de esos que salen por ahí. Finalmente, este año 2010 participa en la nueva entrega de “Las crónicas de Narnia”: “La Travesía del viajero del Alba”, interpretando a un tal Lord Rhoop.

Lo más curioso es que siempre que ha participado en una de estas sagas lo ha hecho en la tercera parte. ¿Qué tiene Bruce con el número 3? Yo, personalmente, abogo por la creación del Bruce Spence´s Spanish Fan Club, con carácter de urgencia.

www.elmarginado.com

viernes, 23 de abril de 2010

Una gota de sangre para morir amando

A CLOCKWORK ORANGE MADE IN SPAIN

En 1971 el estreno de “La Naranja Mecánica”, supuso un revulsivo, e incluso una provocación en muchos países; en España, de hecho, estuvo prohibida y no se estrenó hasta 1975, una semana después de la muerte del tío Paco. Pero esto no desanimó al arrojado productor José Frade a marcarse su propia versión en 1973. Con dirección de Eloy de la Iglesia (“El Pico”, “La Estanquera de Vallecas”) y colaboración en el guión del mismísimo José Luis Garci, se lanzaron a la aventura de versionar/homenajear la película de Kubrick, adaptada para su visionado en una sociedad preconstitucional.

Como golpe de efecto la protagonista elegida fue Sue Lyon, la “Lolita” de Kubrick. También se pasea por allí Christopher Mitchum (hijo de Robert) que participó en varias películas españolas de la época haciendo exhibición de sus habilidades motociclistas; como en la imprescindible “Un verano para matar” de Antonio Isasi.

Entremos en materia. En un futuro cercano, donde el estilo setentero se ha vuelto a poner de moda, un asesino siembra el terror entre jóvenes y atractivos varones. Mientras, un afamado doctor realiza una serie de experimentos mentales para el control de la agresividad y la violencia en el individuo. Junto a él se encuentra una bella enfermera con demasiados secretos. A su vez, en el culmen de la metalingüistica, un grupo de mendrugos asaltan un chalet… bueno, mejor ver el video adjunto. Seguimos con más actos violentos, experimentos psiquiátricos, asesinatos, maromos en slip y cosas parecidas, Hasta que uno de los tipos virulentos decide ir por libre, los pasos de todos los personajes se cruzan y… ¿no esperareis que os cuente toda la película?


Es curioso como, a pesar de que se podría esperar un truño de grandes proporciones, la película se revela como una interesante y complementaria reflexión de los mismos temas tratados en “La Naranja Mecánica”, reflejados en ocasiones hasta con mas acierto diría yo. Eso no quiere decir que no esté exenta de momentos risibles, pero ¿acaso la cinta de Kubrick no lo está también? Seamos claros, es una película que ha envejecido bastante mal. “2001” es imperecedera e intemporal, pero “La Naranja…” tiene varios momentos que son fruto de su tiempo y allí se han quedado. En cualquier caso, si veis “Una gota de sangre…” hacedlo sin complejos, sin pensar en los nombres de los participes (Garci ¡Dios mío! ¡Garci!), y disfrutad de un cine español único e irrepetible.

Como colofón comentar algunos de los títulos que la película tuvo en otros países: “Murder in a blue world”, “Amar, tal vez morir” y el mejor: “Clockwork Terror”.

www.elmarginado.com

Mas Allá del Final (VII)

La voz apenas parecía ella, el eco traía sonidos irreconocibles, el miedo, palabras confusas. Durante casi un minuto la voz de Silvia, atorada por la angustia y la falta de cobertura, por la lejanía y las ondas electro magnéticas, apenas pudo ser reconocida. Sus frases y todo cuanto decía se perdía en una maraña de ruidos e interferencias. Ven. ¿Lo dijo realmente? ¿Ven? Gabi no sabía que pensar. Ella necesitaba que él fuera ¿a qué? A reunirse con ella. ¿Por qué? A salvarla. ¿De qué? A huir juntos ¿Dónde? Nada había quedado claro. Se quemó durante horas la cabeza tratando de encontrar la respuesta adecuada a una pregunta, a una cuestión de la que ni siquiera había entendido su enunciado. Ven. El pueblo, de nuevo, estaba en completa quietud, aparentemente. Nadie que viera el mundo desde quinientos metros de altura diría que en el supermercado de la plaza había pasado algo el día anterior. Era todo quietud. Todos los cadáveres en quietud, toda la compasión en quietud. Se levantó, miró alrededor, la comida enlatada, el agua en botellas de plástico, las sillas y muebles apilados, cuchillos de cocina, sartenes, hasta el minitaladro eléctrico sin pilas ni brocas. Consiguió dormirse. 

Ninguna fuerza irresistible invadió el chalet. Se despertó y se puso manos a la obra. Las mochilas, ¿una riñonera o dos? Tres, mejor que sobre. Botellas de agua, el bidón de la bici, ¿medicinas? Porque no. La comida, cucharas, tenedores, cuchillos. Ropa, pantalones, dos, camisas, una, calcetines, todos.  Conectó el móvil a la luz, pero no respondió. La batería ya estaba en las últimas. Probó en otros enchufes, pero nada. Comprobó entonces que la luz se había ido. Revisó los fusibles, las posibles conexiones, pero no, se había marchado también. Resignado, siguió con sus preparativos. Revolviendo en su habitación no encontró nada de utilidad, solo recuerdos. Juguetes de hacía muchos años en el fondo de un cajón. Cosas que sus padres le habían regalado o que los reyes magos le habían traído. Se quedo un rato contemplándolos, tocándolos, despidiéndose. Dentro de un armario, en un cajón, envuelto en una bolsa de plástico, preservándose del tiempo, dio con un sonajero de cuerda. Era una especie de patito naranja, al tirar de la cuerda sonaba una canción de cuna. Tiró. Recordaba esa canción, no sabía de que. Habría tirado de esa cuerda hace años o tal vez la recordaba de cuando era su madre quien tiraba, de cuando él era tan solo un bebé de meses. El patito movía los ojos y las pequeñas alas arriba y abajo. Su obsoleto sistema de engranajes le dio vida. Sin pilas, sin luz, sin agua, sin nada digital. Ahí estaba, moviéndose y reproduciendo la cancioncilla como tanto tiempo atrás. La cuerda llegó a su fin y la canción cesó. Volvió a tirar, hasta el tope, y dejó pasar la canción hasta el final. El mecanismo continuó y la canción volvió a sonar completa otra vez. La tercera no llegó hasta el final. Tiró una vez mas de la cuerda y volvió a escucharla como si no hubiera nada mas importante en el mundo, tal vez no lo hubiera. Envolvió el juguete en la bolsa y lo guardó en su mochila.

A media tarde todo estaba listo. Parecía que se iba a una peligrosa expedición por la selva, eso era los mas probable que pasara. Se aseguró de que las ventanas estaban cerradas y las persianas bajadas. Las puertas cerradas, la luz y el agua cortadas, los electrodomésticos desenchufados.  Todo en su sitio. Recordó como su madre se obsesionaba con esos pequeños detalles cuando se acababan las vacaciones y era hora de volver, cuan estúpidos le parecían entonces. Cuan importantes y llenos de un sentimiento extraño estaban ahora. Era una despedida, de las importantes, de las de hasta siempre. De las de no se cuando nos volveremos a ver. Suerte. Solo quedaba la persiana del salón, la que daba al jardin. Ya había cerrado las puertas correderas de cristal. Agarró la cuerda y tiró hasta que la persiana bajó completamente, ni siquiera un poco de luz se colaba por entre las pequeñas rendijas. Todo oscuridad, todo silencio. Se sintió cómodo en ese estado. Durante un segundo se planteó el quedarse allí. Sentado en el sofá, en silencio, dejando que todo fluyera afuera y que el mundo se devorara así mismo hasta que al final, sin previo aviso, todo acabara. Pero no. Hizo el esfuerzo de acercarse a tientas a la puerta de la entrada. Abrió una cerradura, luego otra, descorrió un pestillo. Abrió, y la luz del exterior dijo: Ven.

Continuará...

viernes, 16 de abril de 2010

Ser Friki... o no

A partir de ahora publicaré aquí los viernes la entrada que durante la semana se ha podido leer en ElMarginado.com. Todos los sábados una entrada nueva, y el viernes siguiente aquí. ¿Quedobos claro?

Friki: Desviación idiomática del término inglés “Freak”; monstruo, fenómeno, anomalía, o mas coloquialmente: bicho raro. Freak era un apelativo que describía a aquellos tipos que se comportaban de manera extraña e inquietante, o que tenían aficiones fuera, muy fuera, de lo común, como por ejemplo coleccionar insectos en frascos guardados en el frigorífico. Sin embargo, la idiosincrasia del freak no se limitaba a los hobbys raritos, su verdadero drama residía en su vida personal y las circunstancias que la rodeaban. La clave solían ser problemas de incomunicación y los efectos que estos tenían en los demás, incapaces de comprender, asumir o, ya siquiera, respetar a la persona que tenían enfrente. Para el freak la vida diaria, el contacto con los demás, era su infierno particular que acababa por abocarle a problemas psicológicos que remitirían, o no, con los años.

En un momento dado, el freak pasa a ser friki. De pronto ser friki mola. El frikismo es un estilo de vida. Pero el frikismo ante todo es una etiqueta. Una etiqueta nacida de la continua necesidad de clasificar, ordenar y archivar a las personas.

¿Quién pone tal etiqueta?

Una mayoría de la sociedad que considera que todo aquel que no entra dentro de unos “parámetros normales” ha de ser etiquetado para saber a que atenerse.

¿Quiénes son los frikis?

Lectores de cierto tipo de literatura, oyentes de cierto tipo de música, espectadores de cierto tipo de cine, gente con inquietudes en definitiva. La mayoría, ignorante, iletrada, considera que esas inquietudes son frikis. Si leo “El juego de Ender” (Lectura obligada en los colegios de EEUU) soy friki, no así si leo a Perez-Reverte. Si, como es mi caso, hago las dos cosas, ya soy un frikazo. La sociedad, en definitiva, desprecia las inquietudes culturales que se salen de las modas y corrientes del momento. Nos llama frikis para humillarnos, para hacernos sentir raros, para hacernos ver que somos unos fracasados sociales.

Pero lo peor, amigos míos, es que hay gente que se enorgullece de ello. De llevar la etiqueta de friki. Soy friki. Lo soy porque leo, veo, escucho, amplio mis horizontes, amplio mi visión. Mientras que la mayoría permanece anclada en su inmovilismo. Vidas vacías que se llenan con fútbol y alcohol los fines de semana; centros de ocio y polígonos comerciales. Encefalogramas planos que engullen y gritan. Eso es ser normal.

¿Es lo que queremos para el futuro? ¿Una sociedad donde el disfrute de la cultura sea considerado una rareza? ¿Dónde el conformismo sea la norma a seguir?

Yo, personalmente, no me enorgullezco de ser friki, no me enorgullezco de llevar una etiqueta puesta por una panda de gañanes estúpidos. Yo soy normal, ellos son la aberración. ¿Orgullo friki? Es como si los judíos se enorgullecieran de ser gaseados en Auschwitz.

Y vosotros ¿Sois frikis?

www.elmarginado.com

jueves, 8 de abril de 2010

¡Estreno! ¡Estreno! ¡Estreno!... un año después

Lo pongo aqui por si alguien tiene interés. "Los Muertos y Los Sordos" se estrena en Madrid, un año después de su rodaje; vergonzoso por mi parte a estas alturas , hundido me hallo en la indignidad por ello.....

Jueves 15 de Abril 2010. 22:00 horas. Downtown Madrid. C/San Mateo 21. (Zona Alonso Martinez) Tendremos barra libre de gaseosa y cacahuetes.

Retrasos y Demoras (Pero sin cancelaciones)

Solo anunciar que el esperado rodaje de La Réplica tendrá que esperar un poco mas. A cambio les vamos a ofrecer un nuevo proyecto que nada tiene que ver, algo de hacer los fines de semana y que lleva unos cuantos años durmiendo el sueño de los justos. Pero el durmiente debe despertar, asi que nos vamos a poner a ello. Sigan atentos a sus pantallas, seguiremos informando.