
Después del concierto en Madrid de su gira The Resistance Tour Europe 2010, me quiero hacer eco de la temática, inquietudes y estética de este grupo, pues muchas de ellas estarían relacionadas con ciertos aspectos de lo que podríamos llamar “cultura friki”.
“Muse” se formaron en Teignmouth, un pueblo del condado de Devon, en el sudoeste de Inglaterra. Sus integrantes son Mathew Bellamy (para muchos el nuevo niño prodigio del pop-rock británico), Dominic Howard y Christopher Wolstenholme. Sus influencias musicales van desde “Rage Against The Machine” o “Queen”, hasta compositores clásicos como Rajmáninov, Liszt o Chopin. La personalidad de Bellamy (Compositor, cantante, pianista y guitarra principal) impregna cada acorde. Hijo de un músico y una médium, asistió en su infancia y juventud a hechos que marcaron su vida, y por ende, sus canciones: Las sesiones de ouija de su madre o la misteriosa muerte de uno de sus tíos, militar destinado en Belfast.
Temas predilectos para cantar sobre ellos: el espacio y la vida extraterrestre, el apocalipsis, conspiraciones políticas, vida mas allá de la muerte… y alguna que otra canción de temática amorosa, que siempre cae. Repasemos algunas:Apocalipse Please: Como si de una película de Roland Emmerich se tratara, el mundo se acaba y Bellamy suplica la intervención de un milagro porque si no, la cosa está muy malita.
Assasin: Llamamiento a la revolución social y al exterminio (literalmente) de la clase política. Puede ser una buena idea.
Butterflies and Hurricanes: A punto de desatarse el caos, es el momento de cambiar el chip y luchar para sobrevivir en un mundo salvaje cual Mad Max. Atentos al interludio de piano.
Guiding Light: ¿La separación de la pareja o el mundo visto desde el mas allá? ¿Alguien dijo “Ghosh”?
Hyper Music: Lo mismo que lo anterior pero de mal rollo.
Megalomania: Robots con alma ansían vivir como humanos. Me suena de algo.
MK Ultra: El título se refiere a los supuestos experimentos que la CIA hizo en el campo de lo paranormal.
Space Dementia: La soledad del astronauta, acompañado de una inteligencia artificial… o de Dios.
Unnatural Selection: Los poderosos nos mienten . Así que, como decía aquella canción de Aviador Dro, la única solución es la venganza. Violenta por supuesto.
Mención especial para dos temas. The Exogenesis Symphony. Suite en tres partes, de influencias clásicas, que bebe de la ópera rock. Cuenta la historia de un planeta en sus últimos días y como sus habitantes deben iniciar un éxodo a través del espacio en busca de un nuevo hogar. Y Knights of Cydonia… El videoclip lo dice todo: spaghetti western, pistolas laser, kárate, hologramas, robots. Entre “BraveStar”, “Atolladero” y “La Muerte Tenía un Precio”.
A finales de los 60, Ralf Hütter y Florian Schneider, dos jóvenes estudiantes en el conservatorio de Düsseldorf, pertenecientes a la generación nacida tras la Segunda Guerra Mundial, se empiezan a hacer según que preguntas. Aparte de porque les está cambiando la voz y les sale pelo donde antes no tenían, la principal cuestión es ¿Cual es la música folk propia de su región? En ese momento todo lo que se hace allí está absolutamente influenciado por la música anglosajona, y este par de chavalillos quieren saber si alguna vez hubo algo parecido a la música popular alemana en su zona. El problema es que Düsseldorf es una deprimente ciudad industrial, las canciones tirolesas o Wagner no sirven. Rascando, rascando (y sin usar internet, imaginaos) nuestros protagonistas descubren lo que os he contado anteriormente, y a partir de ahí.
Posteriormente se les unirían Wolfgan Flür y Karl Bartos, formando Kraftwerk y abriendo nuevos caminos musicales, técnicas y hasta instrumentos... de los que tienen la patente (teclados, sintetizadores, batería electrónica) No entraré a analizar pormenorizadamente su discografía; la influencia del expresionismo alemán es patente. Solo decir que sus letras se inspiran en temas relacionados con la tecnología y en como el ser humano interactúa con la misma. En sus canciones se habla, por ejemplo, de la relación entre personas a través de ordenadores… en los años 70. Como veis no solo innovaron musicalmente, también tuvieron su punto profético.
No os voy a contar la historia, simplemente os transcribo lo que dicen los títulos iniciales, con esto os haréis una idea del desfase:
Después de esta parrafada, ¿qué mas puedo decir yo? Tras esta introducción, Buckaroo se lanza con su coche contra una montaña, utilizando un dispositivo sospechosamente parecido al condensador de fluzo de… “Regreso al Futuro” y penetra en la 8ª dimensión. No la 5ª ni la 6ª, no no, la 8ª nada menos. De allí se trae un engendro que puede, ¡como no!, destruir el mundo.








Empieza la fiesta.
Comedia policíaca que fue un spin-off de “Billie Joe y su mono”, a su vez versión de la película de Clint Eastwood “Duro de Pelar” (la del orangután). Mezcla de parodia de serie policial y película de coches de Burt Reynolds. El Sheriff Lobo es un tipo corrupto e incompetente que, incomprensiblemente, acaba haciendo lo correcto sin proponérselo. Esas cosas pseudomoralistas de la tele. En 2002 fue incluida en el puesto 36 de los 50 peores programas de la historia de la televisión norteamericana.
Inspirándose en, la entonces reciente, “En busca del Arca Perdida”(1981), esta serie, ambientada en los años 30, recrea las aventuras de Jake Cutter, un piloto de hidroavión que junto a su mecánico y su perro tuerto viven una serie de aventuras en la polinesia francesa. Otros personajes que andaban por allí eran el carismático dueño del “Monkey Bar”, la cantante, en realidad espía americana , el espía alemán que se hace pasar por cura, y una banda de contrabandistas y samuráis liderada por una princesa. Las historias mezclaban búsqueda de tesoros, rescates clásicos y lucha contra los nazis.
Las aventuras del cazador, Frank Buck que, en un ejercicio de ecologismo sin precedentes para la época en que se mueve, se dedica exclusivamente a capturar animales vivos. También ambientada en los años 30, en Singapur. Nuestro héroe, que reside en un hotel de lujo, se enfrenta a peligros tales como espías, cazadores furtivos y delincuentes de todo pelaje y condición, y algún que otro nazi. ¿Alguien dijo Indiana Jones? Protagonizada por Bruce Boxleitner (Tron). No dejéis de ver el video de los créditos, donde todos los personajes miran y sonríen a la cámara. Impagable.
Larga es ya, la tradición de las series británicas de ciencia ficción, en todas sus vertientes: “Doctor Who”, “Torchwood”, “Enano Rojo”, “Max Headroom” o “Guía del autostopista galáctico”. “Chocky” fue otro intento. Basada en la novela homónima de John Wyndham. El problema residía en que estaba orientada hacia el público infantil, pero resultaba, o demasiado densa, o demasiado extraña. La historia: Mathew es un (grimoso) niño de 6 años que entra en contacto con una criatura extraterrestre; una extraña luz que solo él puede ver. Todo esto provoca que la relación con sus padres y el mundo resulte… complicada. ¿Estaba acaso hablando sobre esquizofrenia infantil? Como digo, demasiado extraña. 





